a ver, qué aprendimos hoy: que me demoro menos de lo que pensaba en llegar a la pega, pero más en llegar a mi casa, que hay lugares baratos donde comer y cerca del trabajo(en Provi, no lo creí posible), que muchas personas no leen las instrucciones,y les es más fácil llenarme de mensajitos, los que respondo siempre con paciencia y cariño, que hago a veces las cosas muy rápido y arriesgo mucho, lo que debería causarme algo de incertidumbre y temor, pero fuck, no me pasa, que tengo que abrigarme más, Apoquindo tiene un micro clima.
Y por último, pero no menos importante: que nadie, o sea naidem, se compara a los chicos de inspectoria y la Estellita, allá en la República independiente de San Bernardo, a quienes hoy extrañe más que el café o mi objeto de afecto. Se transformaron en una suerte de segunda familia para mí, y hoy, cuando no tenia a nadie con quien hablar de los orígenes de alguna palabra, o del por qué hay más hombres que mujeres en las cárceles de Chile, en ese momento me di cuenta: deje mi corazón en San Bernardo,eso si, encargado no más,quien sabe, tal vez pronto vaya a recuperarlo.

Foto extraida del Facebook de Oscar Guerrero, lamentablemente, no salen todos los chiquillos, snif snif
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