lunes, 20 de septiembre de 2010

Volviendo a mí



Después de cuatro días de estar en casa, en familia, de disfrutar de cosas simples como el almuerzo donde mi abuelita y las onces con mi gente, releeo lo que escribí días atrás, llena de pena, de rabia, decepcionada de tanto y tantos, y me doy cuenta de lo ridículo de todo eso, ya fui una adolescente que odiaba al mundo, intolerante, gris, porque eso era y para muchos es aún, lo políticamente correcto. Por años luché contra los colores, contra la alegría, pero el tiempo pasa, la gente crece, y te das cuenta que por una cosa de sanidad mental, la vida no es gris, sino llena de matices, que en realidad la primavera, con todas las alergias y amorosismo, tiene su encanto, los cerezos en flor, maravilla, que ser feliz no es sinónimo de ser imbécil, y que no necesito validarme a través de otros que pasan su vida despreciando al resto, por ser distintos, por reírse de videos en youtube, que ser una enciclopedia con patas no me hace mejor que otro, ni más brillante, sólo te hace saber más de algo, tener mejor memoria.
Respondiéndole a mi amiga, Alice, no, no quiero ser mala, me agota ser buena onda las 24 horas del día, eso si, a veces me gustaría simplemente dejarme llevar, pero cuál es el punto, qué sacas maltratando a otros, no creo que para validarte cómo un ente pensante debas refregar al resto que sabes más, que eres mejor, y que eres mejor porque no te ríes, porque eres un gris grinch, no te hace mejor, te hace distinto y punto.
Luego de días de tranquilidad, me reconcilie conmigo y mi luz, no tengo que cambiar porque otro diga que soy, como era la frase? ah si: muy mina, muy rosa, Em si, soy una mujer, y si, me visto con colores, pero: ¿es eso malo?
Solo sé que estoy feliz y en paz
Just be yourself

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